El Plan B se organiza igual o más inclusive que el Plan A. Desde un principio cuando comenzamos a trabajar con las parejas empezamos despacio a organizar el Plan A, con todo sus requerimientos, hojas de ruta y todos los detalles que hay que tener en cuenta. Si bien comenzamos con el Plan A también hablamos del Plan B, cerrado el plan principal empezamos a definir qué estrategia usamos si el clima no nos acompaña. El clima hoy en día es traicionero, no sabemos cómo va a estar, inclusive a veces hasta un día antes de la boda. Por eso lo dejamos armado para que, en caso de tener que recurrir a él, los proveedores ya sepan cómo vamos a trabajar ese día.
Desde el inicio de la organización, la planificación saber el Plan B, nos da tranquilidad, nos da tiempo para repensar ideas por eso hay que empezar a trabajarlo desde el principio ya que nos ahorra no solo un malestar innecesario sino también hasta nos ahorramos en presupuesto.
Si nos preguntan a nosotras por el Plan B, no es lindo hablarlo desde el principio pero si es una gran tranquilidad, le da prolijidad, formalidad y responsabilidad a la hora de organizar. En este plan, no dejamos nada librado al azar. Todo es planificado y pensado.